7 de noviembre de 2009

Faltas y delitos ortográficos

Los profesores de lengua siempre luchamos por conseguir que nuestros alumnos logren un nivel aceptable de corrección ortográfica. Y no es nada fácil. Pero peor nos lo ponen las instituciones cuando cometen deslices mayúsculos.
La semana que viene se pasan en mi centro las pruebas de evaluación diagnóstica a 3º de ESO. Se trata de esas pruebas de nivel que tanto gustan a las Administraciones educativas, siempre hambrientas de estadísticas que demuestren que cada día estamos más cerca de la Europa modélica, a la que nos queremos asemejar (pero no en todo, claro) (1). En esto, que abro el cuadernillo y, en el primer texto, encuentro un error en la separación silábica.

Si un alumno se equivoca comete una falta, pero si quien yerra es una institución, ¿no deberíamos hablar de delitos? ¿Es o no delito que el Departament d'Educació presente un texto con errores o que, por ejemplo, el Ministerio de Cultura olvide acentuar "histórica" en la Biblioteca Virtual de Prensa "Historica"?


Delito o falta, alguien tiene que responder por tamaños errores.

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(1) Se trata de una prueba de comprensión lectora y expresión escrita. En una hora, los alumnos tienen que leer tres textos de tipologías diferentes, responder a un cuestionario para cada uno de ellos y además escribir un texto de 15 líneas. Es como para preguntar: ¿Y no tienen que hacer nada más?
¡Qué lejos están los burócratas de las aulas!

Hablan de acentos:

Las palabras de la tribu (I, II)

3 de noviembre de 2009

Glogster-actividad

Tengo 16 alumnos de 3º de ESO con serias dificultades para leer y escribir. Están en un grupo de aprendizaje lento (jerga profesoral eufemística), variopinto donde los haya. Hasta parece increíble que haya coincidido en el mismo grupo tanta disparidad. Y no me refiero a las muchas nacionalidades que hay representadas (6), sino a la variedad de perfiles e intereses.
Cualquier propuesta se eterniza en sus manos. Es difícil captar su interés. Como por arte de magia, hace unos días, a raíz de un texto sobre naufragios, sucedió que se interesaron por el tema del Titanic. Y no quise perder la oportunidad, por lo que ideé esta actividad con glogster.
Con el visionado y la realización del cuestionario, vimos cumplidos los objetivos: que centraran la atención en el documental (lectura comprensiva audiovisual), extrajeran la información esencial (selección de las ideas) y redactaran un texto expositivo colectivo (expresión escrita).
Glogster se anuncia como una herramienta para hacer pósteres, pero creo que también puede servir como soporte para presentar actividades (p. e.: cazas del tesoro).


Se puede ver el cartel en modo pantalla completa, pinchando en Glogster | View full size.

Glogster es una herramienta que conocí en verano y de la cual he visto aplicaciones muy interesantes (v. Miguel Hernández | M. Benedetti).

Hablan de Glogster:


27 de octubre de 2009

Me acuerdo ("Je me souviens", "I remember")

Preámbulo:
Escrito en un box de urgencias, viendo cómo la vida hace equilibrios para no caerse, porque sabe que no hay red que la salve.
Inspirado en la lectura del libro de Joe Brainard "Me acuerdo", publicado en Sexto Piso (2009). En la cubierta, se cita una obra homónima escrita por Georges Perec, en homenaje a la anterior.


Me acuerdo del uniforme gris y los zapatos de charol.
Me acuerdo de las notas del viejo piano de la madre Concha.
Me acuerdo de las sesiones de canto en la antesala del comedor. El comedor desprendía un olor que todavía hoy puedo sentir. ¿Quién no?
Me acuerdo de lo mucho que me gustaba tomar chocolate caliente los domingos de invierno.
Me acuerdo de los guateques y del tocadiscos portátil de tapa roja.
Me acuerdo de Viva la gente.
Me acuerdo de las huchas del Domund. De los incontables botones del párroco y de la cofia de las hermanas. Y de cuando tiré de una de ellas. Y de lo que vino después.
Me acuerdo del limonero que flanqueaba los lavabos en el patio.
Me acuerdo del crujir del suelo de las habitaciones del internado.
Me acuerdo de la vajilla de Navidad. Y de mi madre y mi abuela dando intrucciones a los que formábamos cadena para devolver las piezas a la vitrina, unos días después.
Me acuerdo de que no entendía las letras de las canciones (bueno, sí de una "que llueva, que llueva..."). Pero cualquiera rompía el encanto de la cantinela con preguntas inoportunas.
Me acuerdo de fingirme dormida para luego encender la lamparita y leer y leer y leer.
Me acuerdo del campesino que recogía patatas bajo la nieve en Sierra Nevada.
Me acuerdo de haber tirado del hilo del dobladillo para alargar mi vestido plisado.
Me acuerdo de tirar de la nariz de mi padre y de salir corriendo.
Me acuerdo de ver a mi madre echar cuentas en su secretaire. De noche. Mientras todos dormíamos, supuestamente.
Me acuerdo de cuando el comedor de mi casa se convertía en un almacén de telas que mi madre cortaba con tijeras de sastre.
Me acuerdo del Seat 850.
Me acuerdo del día que se nos cruzó un perro.
Me acuerdo del impacto.
Me acuerdo de los chiripitifláuticos y de la Casa del Rejoj.
Me acuerdo del "vamos a la cama que hay que descansar...".
Me acuerdo de la carta de ajuste.
Me acuerdo de cómo se arreglaba mi abuela para ver la televisión y de cómo solicitaba silencio.
Me acuerdo de su incredulidad el día que el hombre llegó a la luna. ¿Y no vio a Dios?
Me acuerdo de las bodas de juguete que celebrábamos los sábados por la tarde en la cueva, tras la iglesia.
Me acuerdo de "Eva María se fue..." y de los autos de choque.
Me acuerdo del fuego de la traición de mi mejor amiga.
Me acuerdo del día de la reconciliación, décadas después.
Me acuerdo de mi acalorada defensa del suicidio y de las miradas de reprobación.
Me acuerdo de ver a mis padres besándose en el parque, en la cocina, en la cama.
Me acuerdo de lo mucho que nos reímos mi hermana y yo.
Me acuerdo de mi primer profesor de literatura y del día que me arrodillé para pedirle perdón por mi osadía. Del barullo del aula. Del eco lejano de sus palabras. De lo mucho que me enseñó.
Me acuerdo de hacer pedazos fotografías que no he conseguido borrar de la memoria.

Epílogo
Somos presente y estamos hechos de recuerdos. Mejor no olvidarlo.

19 de octubre de 2009

Del desprecio por la lenguas

Es más que notorio el desprecio por las lenguas que ha demostrado la Administración en Cataluña, al recortar las horas lectivas de catalán y castellano, en el bachillerato. Bajo el argumento falaz de que todo profesor es profesor de lengua, los alumnos solo dan dos horas semanales de cada materia (antes daban tres). A priori, lo esperable sería que el recorte también se produjera en los contenidos. Pero, no. A menos horas, más temas. En castellano, por ejemplo, han introducido una antología poética de más de cuarenta poemas representativos de todas las épocas literarias.

Si la situación ya es de por sí lamentable, lo es más el enfoque que se da a la lengua en las pruebas de la nueva selectividad. La semana pasada se celebró la reunión informativa en la que se dan las instrucciones del examen, y para sorpresa de muchos... (¡atentos a lo que viene a continuación!), el nuevo modelo es ya muy viejo. Quiero decir que desaparece el enfoque de la gramática textual y resucita el modelo obsoleto de la “gramática a palos”, de la gramática por la gramática. Volvemos a los ejercicios mecánicos de reconocimiento de sinónimos y antónimos descontextualizados, de análisis de categorías de palabras y frases elegidas ex professo.

A ello, hay que añadir que, si antes los alumnos debían redactar un texto de 150 palabras, ahora con 80 ya les sobra. ¿Y la literatura? ¡Ah, pobre cenicienta! Las obras se preguntan con absurdas cuestiones de elección múltiple, en las que lo que interesa saber es de qué color son los zapatos del personaje secundario, si la protagonista principal es rubia o pelirroja o si se llaman Fulanito o Menganito.

Es ridículo que en este contexto se hable de competencias. ¿Qué clase de competencias deben adquirir los bachilleres? ¿Identificar categorías de palabras? ¿Analizar sintácticamente oraciones fuera del marco textual? ¿Cómo se puede preparar a los alumnos en la lectura crítica de textos de todo tipo con dos horas a la semana?

A medida que avanza el curso, me estoy profesionalizando en la técnica del descarte: Esto sí, esto no, esto tampoco y esto imposible. Y en mi fuero interno, asoma la sospecha de que este año los resultados serán mejores porque, si no cambia, la prueba es fácil.

Mientras en otras comunidades los alumnos deberán realizar un ejercicio de madurez como es el comentario de texto, en Cataluña pondrán círculos, rellenarán huecos y poco más. ¡Tremendo!


14 de octubre de 2009

Va de dialectos

En el contexto del estudio de las variedades de la lengua, siempre hay que hacer hincapié en la importancia de la voz y del acento como seña de identidad. En clase, hemos comentado las peculiaridades de pronunciación de algunos alumnos, ya sea porque su primera lengua no es el castellano, ya sea porque hablan una variedad dialectal del mismo. Así hemos abierto una discusión sobre el hecho de que determinados acentos no gozan de prestigio social y se asocian a capas sociales desfavorecidas o académicamente mal preparadas.

Me ha costado convencer a algunos alumnos de que no tienen que esforzarse por evitar esa cadencia que les caracteriza, y menos por asimilar su pronunciación a un modelo neutro y estándar. Lo he intentado, pero sé que es difícil. Sin ir más lejos, mi padre, granadino de origen, me contaba que lo primero que hizo cuando emigró a Cataluña fue ejercitar su dicción para conseguir que no se le notara su procedencia.

Este es un asunto sociolingüístico que merece ser tratado en profundidad y con seriedad en las aulas, pues puede ser el caldo de cultivo de actitudes xenófobas.

Para rebajar un poco la tensión que puede derivarse de una discusión así en el aula, el humor puede ser un recurso. Todo parece indicar que la dialectología ha entrado en las televisiones autonómicas por la vía del tipismo y la parodia. Hace un año, se produjo el efecto ola con el archiconocido “curzo dandalú”. Este curso, parece que los éxitos van a ser el “curso de oregonés para foranos” o el curso de extremeño.

Extremeño:



Aragonés:



Andaluz:




Más: En Kontarini, Leonor presenta un documento sobre los acentos del español. Vale la pena promover iniciativas como la que han desarrollado este grupo de profesores de ELE.

9 de octubre de 2009

Mapa lingüístico familiar (repetimos)

Hace varios cursos, cuando me iniciaba en el uso de las TIC, ideé una actividad que consiste en que cada alumno realiza su mapa lingüístico familiar. Este año la he vuelto a realizar con los alumnos de 3º de ESO. Ya, entonces, salió a la luz el desconocimiento que muchos alumnos tenían de sus propias raíces; pero esta vez ha sido más palpable.

Hemos tenido que salvar varios problemas. El primero ha surgido de los informantes. Los alumnos decían que no encontraban el momento de preguntar a sus padres, porque o no coincidían en casa o bien cuando lo hacían, los padres manifestaban estar muy cansados ("En otro momento, hijo."). El segundo ha sido la mala memoria (quiero pensar) o el desconocimiento. Muchos padres no recordaban (o no sabían) el lugar de procedencia de los abuelos y bisabuelos. "De Andalucía, mis abuelos vienen de Andalucía" -me decían. Pero cuando les pedía el nombre de la localidad, arrugaban el ceño o levantaban las cejas. No lo sabían. Sus padres, tampoco. Algunos no han podido completar los nombres de los parientes de la tercera generación (¡Ah, la desmemoria!). Otro aspecto que ha provocado cierta confusión ha sido el hecho de que muchas familias se ramifican extraordinariamente por efecto de separaciones y nuevas alianzas.

A pesar de las dificultades, hemos conseguido realizar el mapa lingüístico del aula en Tagzania y escuchar muchas historias. Algunas curiosas; otras, tremendas. Indagar en el pasado de la familia es un viaje necesario; pero la aventura puede depararnos insospechadas sorpresas. Así ha ocurrido en algunos casos que no puedo desvelar, pero que tienen como escenario el amor, el hambre, la huida...





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2 de octubre de 2009

Dar clase de nada


Ayer, al leer en la prensa el artículo "Clase de religión o de nada", supe que estaba contraviniendo las leyes educativas. Sí. Lo confieso. Soy profe de la asignatura de "Nada". Pero como aprendí de Parménides de Elea que la nada no existe, doy clase de... RADIO y PRENSA.
¿Hay nada más perverso que obligar a un profesor al no ejercicio de su profesión? Objeto abiertamente de ese deber que me ha impuesto la LOE, porque no me cuadra que, en un estado laico, la educación siga doblegándose a acuerdos (concordatos) con el clero; no me encaja que el Estado oficialice el "me pagan por no hacer nada"; y porque, en mi centro, ni siquiera nos hemos planteado incluir el parchís o los juegos de mesa, en general. No, no y no.

¿Cuántas veces se ha hecho pública la queja de que los centros educativos no son parques infantiles, ni guarderías? ¿Cuántas? Pues, ahora, mira tú por dónde, es el Estado quien decide que vigilemos y entretengamos a los alumnos que eligen la alternativa a la religión. Vaya eufemismo para encubrir el "oiga, no enseñe nada a sus alumnos en esta hora".¿Cómo explicar al Estado que la nada no existe? ¿Que estar inactivo es una forma de acción?

La imagen de los docentes está socialmente bastante dañada como para que sea el Estado, en connivencia con la Iglesia, quien abone el terreno a las críticas hacia el profesorado.

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Actualización (12.10.2009) : Guía de alternativas a la clase de religión (El País)